Ahora conforme voy evolucionando en mi caminar me doy cuenta que cada vez necesito más silencio, más pensar y sobre todo escuchar a los demás y a mis propios pensamientos.

Conforme vas conociendo más a Dios comprendes lo que significa la palabra Dios es Silencio, porque conforme te vas adentrando en su interior y vas vislumbrando más la luz, es tanto el respeto que te causa la admiración y es algo tan perfecto y tan bello, que es como cuando un niño pequeño duerme, que anda de puntillas y guarda y pide silencio para no romper ese encanto maravilloso que hay en él y que allí hay.

Igual pasa con lo del Señor, conforme vas entrando más a la cueva, conforme vas adentrándote más por el pasadizo y vas acercándote poco a poco a su morada que hasta aun no ha llegado todavía ya vas con cuidado con sigilo, con alegría y reparo. Te acercas despacio, con cuidado y de puntillitas y con mucho amor ya que te están llegando los reflejos de la luz, del amor que tú llevas dentro, y que tú sabes en tu interior que está ahí. Vas con tanto cuidado que todo es amor y silencio

Y ahora entiendo lo que es el silencio: la palabra tan hermosa que quiere decir admiración, respeto y amor. Nadie se atrevería a hablar porque las palabras sobran, no hay palabras para expresar cuando se ve a Dios, porque sólo con Su Presencia El lo es Todo, lo demás sobra, porque una sola palabra rompería ese encanto, esa luz, esa maravilla, ese halo misterioso ya que lo estas viendo, pero es único y hasta aguanta la respiración al contemplar tanta belleza. Todo en equilibrio, todo en sinfonía, todo irradia amor, paz, sobran las palabras, las imágenes hablan por si solas.

No me quieras descifrar o explicar lo que es una rosa ya que le quitarías su esplendor, enséñamela, es como es su belleza, y por mucho que me dijeras, nunca me dirías como es en realidad, la rosa es y nada más, y así puedes admirarla en su totalidad, lo demás le sobra, y le quita, porque según como la veas la podrás poner mas hermosa o la deformarás porque es ella en su esencia pero no es ella en su pureza.

Así es Dios cuando lo ves, sobran las palabras, ante Dios solo silencio, solo con su presencia basta, lo demás es deformarlo con solo su presencia basta.

Ante El sólo silencio, y entrarás a formar parte de la sinfonía del cosmos, del universo de la madre naturaleza, y de todos los animalitos y pajaritos que sienten su presencia ante todo el universo, que respira y late porque Dios le dio la vida. La vida que tiene la Madre Tierra y que fluye amor a su creador que nos la dio Dios para crearla, que la creo para ponernos en ella a nosotros y yo me pregunto ¿que clase de hija soy sobre la Tierra? La naturaleza, el entorno que me rodea, ¿la quiero? ¿la trato bien? ¿soy una buena hija?

Hay muchas preguntas que al hacérmelas y miras a tu alrededor y ves como está el planeta dices “hemos olvidado de amar y cuidar a nuestra madre”. Debemos ser mejores hijos y amarnos más, entrar en ese equilibrio de la vida, de las leyes cósmicas de las que están regidas por Dios, respetemos lo más básico de la vida. Empieza a respetarte a ti mismo, y empieza por estar en paz contigo mismo, recupera tu equilibrio interior, vuelve a la inocencia del niño que eras al nacer, y toma tu parte de las leyes cósmicas, no rompas el equilibrio, crea esa sinfonía, esa nota musical que forma una sinfonía cósmica ya que todo es música, y el cosmos se rige por notas musicales y por música.

El día que cada uno toque su nota y la una a cada uno de nosotros es habrá realizado esa armonía y esa comunicación, que por ahora todavía solo algunos dan su toque musical, con amor, con alegría, esperanza y empezando a traer trocitos del cosmos aquí. El cielo aquí a la tierra.

Toca tu música, crea tu propia nota, tu propia conexión, encuéntrate contigo mismo o misma, tu yo que llevas dentro, déjale salir, déjale libre, tiene derecho a ser libre, dale su libertad y sentirás esa música, porque música eres tu.

Anelaisi (23/10/1997)

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