Cuando empecé a escribir la primera vez fue Dios quien me dijo “escribe”, luego lo dejé, me he resistido a escribir y ahora mi hijo me ha dicho “mama ya has olvidado lo que tu tienes que hacer” (ya me lo estaba avisando El Señor que volviera a escribir).

Gracias a mi hijo porque a través de él Dios me estaba hablando, que vuelva a escribir, se el poder que tiene la palabra y más la escrita, por eso pido luz y que lo que yo escriba sea El no yo.

Antes cuando escribimos “El Libro” yo misma vi como lo que tu quieres escribir al traducirlo ya no era igual que lo que tu habias escrito, y cuando las personas lo leian cada una te daba una versión distinta de la misma cosa.

Entendi que lo puro que a ti te llega solo llega primero a ti, que lo recibes y según también como tu estes asi lo dirás, porque hay quien lo filtra o adultera, y si te lo traducen, casi nadie lo traduce literalmente, y cuando llega al lector es individual porque asi se tiene que vivir y se viven las cosas y experiencias de la vida, ejemplo: una pelicula, un libro.. cada uno verá y sentirá de distinta manera y es “El mismo”.

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