Alabo y bendigo el nombre Santo de Jehova tres veces Santo.

En el nombre de mi querida y amada presencia “Yo Soy el que Soy” y su santo hijo Jhesua, nuestro Señor Jesucristo y María Madre de Dios y Madre Nuestra, querubines, Serafines, Arcángeles, Santos y Maestros acudid a El, el Honor y Gloria, me pongo ante su presencia y lo que escriba sea Él y no yo para poder expresar lo que pienso, escribir lo que un día me dijo, y me ha comunicado ahora.

Gracias Señor por tanto bien. Así es y así será. Amen amen amen.

Cuando era pequeña recuerdo que cuando tenia que irme de mi pueblo para estar en la ciudad algo dentro de mi lloraba porque me alejaban de los míos y de lo mio, que eran mis familiares, amigos y mi pueblo.

Estábamos cerca, ya que el pueblo no estaba lejos, pero ya no era el lugar donde yo me había criado, ni estaba con mi madre ni mi hermano, o los amigos del colegio, el campo. Todo lo que supone unas costumbres, nuestras raíces, nuestras tradiciones.

Cuando tuve que irme lejos de mi tierra sentí que un trozo de mi alma allí se quedaba.

Me sentí igual que cuando a un árbol lo sacas de la Madre Tierra, algunas de sus raíces quedan allí dentro, y al sacarlo le rompes algunas. A veces unos arboles se resienten más que otros, algunos se secan y otros vuelven luego a florecer después que a pasado unos meses medio dolorido y sus hojas algunas caídas y otras amarillas, pero también brotando nuevos retoños. Echan raíces nuevas y agarran en esa nueva tierra y florece, y poco a poco echa sus flores, sus frutos y recoge su cosecha y da también de su cosecha para los demás, y con sus brazos repletos de hojas da lugar para cobijarse a los pajarillos, y sombra para todos los que quieran cobijar bajo el.

Así es y será.

Imagen de extraída de design-nation.net

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